Nabucco: Festival de Ópera de la Arena de Verona 2027
Verona, Arena de Verona
Sobre el espectáculo
2027 — Con la mirada puesta en la temporada del año que viene: «Nabucco» en la Arena de Verona
«Nabucco» como nunca lo has visto, interpretado por el visionario Stefano Poda. Un mundo dividido entre batallas y oraciones, que anhela la paz y el renacimiento.
Combinando impresionantes efectos especiales, laberintos de luz, tejidos innovadores y duelos de esgrima que te dejarán sin aliento, el coro «Va’ pensiero» resonará en la Arena con más fuerza que nunca.
Pocos escenarios podrían ser más adecuados para este drama a gran escala, en el que el destino de una nación se desarrolla a través de la partitura de Verdi, incluyendo el «Coro de los esclavos hebreos» —un grito de guerra histórico en la lucha de Italia por su independencia nacional y uno de los coros de ópera más queridos del mundo—.
Nabucco es una ópera en cuatro actos compuesta por Giuseppe Verdi en 1841 con libreto de Temistocle Solera. El libreto se basa en una obra teatral de 1836 de Auguste Anicet‐Bourgeois y Francis Cornu, así como en los libros bíblicos de Daniel y Jeremías.
En una mezcla de romance y política, mientras el rey babilónico Nabucodonosor (Nabucco) asalta Jerusalén, se desarrollan dramas personales. Reducidos a la esclavitud, los israelitas entonan el famoso «Coro de los esclavos hebreos» —un fragmento que alcanzó un éxito inmediato como himno revolucionario no oficial para los italianos del norte, que se rebelaban contra el dominio de los Habsburgo— y, finalmente, salen triunfantes.
Acto I
Los israelitas de Jerusalén lamentan su destino mientras los babilonios sitian la ciudad. Esperan que Fenena, la hija de Nabucco, retenida como rehén, pueda salvarlos de lo peor de la ira babilónica.
Ismaele, el hijo del rey de Jerusalén, entra para advertir de que el ejército babilónico ha salido victorioso, y Zaccaria, el sumo sacerdote, le confía a Fenena a su cuidado. Fenena e Ismaele hablan de su encuentro en Babilonia y del amor que se profesan.
Abigaille, la hermana guerrera de Fenena, irrumpe en el templo al frente de una tropa de soldados babilonios. Abigaille promete a Ismaele que le perdonará la vida y que tendrá clemencia con su pueblo si él le corresponde y se convierte en su consorte. Ismaele se niega, y el victorioso Nabucco entra en el templo.
Zaccaria maldice al rey babilónico tildándolo de blasfemo y amenaza con matar a Fenena, pero Ismaele interviene para salvar a su amada y la devuelve, ilesa, a su padre. Los israelitas maldicen a Ismaele, y Nabucco ordena que el templo sea saqueado y arrasado hasta los cimientos.
Acto II
En Babilonia, Abigaille encuentra un documento que revela que no es hija del rey, sino hija de esclavos. Piensa en lo diferentes que podrían haber sido las cosas si Ismaele le hubiera correspondido, pero jura vengarse de Nabucco y de su heredera, Fenena.
El sumo sacerdote de Baal entra para anunciar que los babilonios han decidido ofrecer el trono a Abigaille, ya que Fenena ha liberado a los prisioneros israelitas.
Zaccaria reza pidiendo la guía de Dios en su empeño por convertir a los babilonios, empezando por Fenena. Un consejero de la corte entra apresuradamente para comunicar a la recién convertida Fenena los rumores de que el rey ha muerto y de que Abigaille está a punto de ocupar el trono.
Antes de que Fenena pueda escapar, Abigaille y el sumo sacerdote de Baal hacen su entrada, condenan a muerte a los israelitas y exigen el cetro real a Fenena, quien desafía a su hermana. De repente, Nabucco reaparece y se proclama a sí mismo rey y dios. El rey es alcanzado por un rayo y enloquece.
Acto III
Abigaille es aclamada como gobernante de Babilonia. El sumo sacerdote la insta a firmar la orden de ejecución de los prisioneros israelitas.
Entra Nabucco, y Abigaille lo apacigua diciéndole que está actuando como regente hasta que él recupere la salud. Abigaille convence a Nabucco de que firme la orden y, a continuación, se burla de él recordándole que la vida de Fenena también está condenada. Nabucco intenta encontrar el documento que prueba el linaje de Abigaille, pero ella lo rompe delante de él. Nabucco busca el apoyo de los guardias, pero se da cuenta de que ya nadie le es leal.
A orillas del Éufrates, los israelitas descansan de sus trabajos forzados y sueñan con regresar victoriosos a su patria.
Acto IV
Nabucco se despierta de un sueño inquieto al oír los ruidos de Fenena a la que conducen a su ejecución. Intenta intervenir, pero se da cuenta de que él también es un prisionero. Nabucco reza al Dios de los israelitas para que salve a su hija, prometiendo que se convertirá y llevará a todo su pueblo a hacer lo mismo. Nabucco recupera la razón y consigue convencer a sus consejeros de que vuelve a ser él mismo, y reunir a las fuerzas leales a su autoridad.
Afuera, Fenena se dirige a su muerte, aclamada como mártir. Nabucco llega justo a tiempo y ordena que se destruya la estatua de Baal. Milagrosamente, esta se derrumba.
Abigaille toma veneno y, mientras muere, confiesa sus crímenes, rezando para que Ismaele y Fenena se reúnan y para que el Dios de los israelitas les perdone. Nabucco ordena a los israelitas que regresen a Jerusalén y reconstruyan su templo. Ahora comparte su fe. La multitud alaba a Dios por el milagro del que han sido testigos.
Información práctica
Incluye:
- entrada para la representación de ópera de la categoría elegida
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- audioguía autoguiada de Verona en inglés
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Programa
- Giuseppe Verdi – Nabucco
Reparto / Producción
por confirmar
Arena de Verona
La Arena de Verona es el tercer anfiteatro romano más grande que se conserva. Construida hacia el año 30 d.C., la Arena es también uno de los anfiteatros mejor conservados de la época. Sus dimensiones gigantescas (140 metros de largo por 100 de ancho) y su aforo de más de 30.000 espectadores le permiten dominar la parte norte de la plaza Bra. Su excelente acústica y su fabulosa ubicación lo convierten en un lugar ideal para representaciones de ópera a gran escala. El monumento fue restablecido como teatro durante el Renacimiento, y en 1913 comenzó la tradición de la ópera en la Arena de Verona con una producción de "Aida", de Giuseppe Verdi.
Dirección
Arena de Verona, Piazza Bra 28, Verona, Italia — Google Maps