Descharmes y Metzmacher: Ives y Gershwin

Sobre el espectáculo

Ingo Metzmacher, maestro de la música moderna, propone un viaje a través del repertorio americano. Una representación sinfónica del crisol del arte musical de los Estados Unidos que es ante todo un reflejo de las muchas influencias de todo el continente.

Gershwin, por ejemplo, regresó de sus viajes de 1932 a La Habana con una obertura de concierto cargada con bongos, congas y claves que encontró en una formación cubana.

Las Danzas Sinfónicas de Bernstein para West Side Story se hacen eco de estos ritmos latinos 25 años después: el compositor incorporó la alegría mediante intervalos rítmicos de, por ejemplo, mambo, en su embaucadora suite.

La Jazz Symphony de Antheil se construye, como muchas de las obras de Gershwin, sobre temas afroamericanos, resultando una fusión sobresaliente de las influencias que hicieron que el compositor se autoproclamara el "chico malo" de la música.

Finalmente, la magistral Cuarta sinfonía de Ives, con sus sorprendentes combinaciones musicales, tuvo que esperar 50 años desde la muerte del compositor para su estreno.

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